Por Liliana Mizrahi

 

Sería imposible padecer urgencias miccionales sin que se nos complique la vida cotidiana. No es un síntoma cualquiera.

 

Las mujeres estamos acostumbradas a ir continuamente al baño, y que las otras mujeres también vayan. Es natural. Nadie nombra la urgencia, o si se la nombra es banalizando lo que significa, y significa varias cosas.

Yo señalo un pacto de silencio, de falso pudor, de temor a ser vistas como alguien raro, y como defensa se lo hace aparecer “como si” no pareciera revestir ninguna importancia.

No es así. Para las mujeres todas, la urgencia miccional es un tema a atender, una situación ante la cual tratamos de re educarnos, por ej. : Tener la vejiga lo más vacía posible. Evitar la urgencia. Pero las mujeres estamos educadas en el aislamiento en todas sus formas, no hablar es una. Estamos educados en el individualismo,  nos hacen creer que lo privado no es social, que lo privado no es político. ¡Y no es así!

 

Las mujeres, recibimos el mandato de silencio, está en las Epístola de San Pablo, “las mujeres ha de permanecer en silencio en las asambleas, porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice” ( vers. 34-35 . Corintos.)

Los mandatos ancestrales tienen vigencia aún hoy de un modo muy inconciente. Creo que ante el silencio de las mujeres hay que levantar la voz ,y decir lo prohibido, y dejar de contribuir a lo ancestral y represivo.

En síntesis, hay que levantar la voz, la prohibición de hablar y hablar hablar hablar.

 

Después podemos pasar a “Lo personal es político”, que significa que todo lo que creemos personal, único, secreto ¡no es así! Lo personal es político es una consigna que nos ayuda a tomar conciencia que: “lo que me pasa a mí significa que a otras mujeres también les pasa”. El síntoma de singular se transforma en un tema social que se alivia y se informa entre mujeres.

 

La urgencia miccional molesta mucho

 

Todos los síntomas son molestos. Nos molestan por muchas cosas, pero también porque intentan decirnos cosas que no nos gustan. Necesitamos escucharlo, hablarlo, entenderlo y comprenderlo e investigar que opciones hay.

 

Un síntoma es un mensaje que el cuerpo nos envía.

La urgencia miccional tiene esa violenta pérdida de control como puede ser los vómitos, la encopresis, algún espasmo, la colitis ulcerosa y otros síntomas que son inciertos en el tiempo, por lo tanto generan inseguridad, temor, nos exigen control y atención, antes, durante y después.

 

desorden

La urgencia miccional no nos da tiempo para poner las cosas en su lugar, aguantarse y llegar al baño, que significa llegar al baño a tiempo y poner el pis en el inodoro. En general eso no se concreta, se concreta en la medida en que uno se acerca al baño. No podemos controlar el reflejo de micción. No aguantamos la demora. Y la orina sale a pesar nuestro y es imparable.

Es un síntoma humillante. Desde chicos siempre fue motivo de burla, de chistes, es el síntoma que despierta el histrionismo del otro. Nos avergonzamos, nos sentimos infantiles. (lo ocultamos, lo mantenemos en secreto, no consultamos, o consultamos y nos dice:no tiene arreglo) Y no es así!

 

Las mujeres aisladas también responden a un mandato ancestral, no hablar con las otras mujeres,entre ellas no se cuentan, no socializan la experiencia, queda escondida, invisible, inexistente, y las mujeres quedan ahí, pasivas. La pasividad es otro mandamiento ancestral.

¡cómo una conducta tiene tanta historia!

 

En el tiempo que transcurre mientras nos aguantamos, es dramática vivirlo y al recordarlo parece un gag, divertido, grotesca, le podemos poner humor pero requiere re educación. Re educar la vejiga, hacer como le enseñamos a los chicos, andá al baño a hacer pis antes de salir, antes de que empiece la película, antes que termine el recreo, el tema es la prevención de la urgencia.

 

Es una realidad inesperada, como un asalto, para el que no estamos preparados.

La urgencia miccional nos sorprende y, nos asombra cuando se repite.

 

Una vez consulté un médico urólogo que, por suerte, no me operó ni me dio medicación inútil, pero sí mandó fortalecer las paredes musculares de la vejiga.

Ejercicios de Kegel. Estos ejercicios no son excluyentes ni del láser ni de otra operación, ejercitar los músculos de la vagina desde muy joven, sirve.

 

Una amiga que viajaba a China se preguntaba: ¿habrá baños en la muralla?¿cómo voy a hacer? Y si tengo que salir corriendo?  Ante el temor de una urgencia miccional en plena muralla, se compró pañales, hizo todo el viaje con los pañales que nunca usó.

 

Las urgencias miccionales, a mí me remite a todo lo que se estira, ya no cierra tan tan bien, todo lentamente va cayendo, aflojando, el cuerpo cansando por los años. Hay que conocer caso por caso, pero no le veo como síntoma de histeria. Me parece que tiene un grado de autohumillación suficiente. Creo que tiene que ver con las cosas de nuestro cuerpo que empiezan a fallar. En Ingeniería se llama Fatiga de los Materiales. Puede pasar en un resorte, en un auto, en cualquier objeto donde el tiempo va marcando sus tonos y sus colores.

Es parte de las cosas nuevas que la vida que nos da sin que las pidamos.

El tiempo resuena en todo el cuerpo, con todo el cuerpo.

 

Yo sé de que estoy hablando porque estoy recién saliendo de ahí, pero conozco muy bien ese lugar. El láser sí me ayudó a poner las cosas en su lugar. Esa viviencia de alarma constante disminuyó casi hasta desaparecer

 

 

Lo importante es el re aprendizaje, incluso después del láser también hay que hacer una re educación de los espasmos miccionales que nos quedan como recuerdo- eco, como condicionamiento pero que podemos ir disminuyendo en intensidad y no salir corriendo. Queda como un eco que se va apagando del proceso de urgencia miccional.

Esta urgencia atraviesa toda la vida desde que se levanta hasta que se acuesta y cuando duerme tamibén.

 

Testimonio:

“La vergüenza por el descontrol de la orina cae sobre mi autoimagen, la experiencia de hacerse pis fuera de lugar, recae en la autoestima: qué vergüenza, algo en mí anda mal y no me gusta lo que me pasa. Alguien me puede ver, puedo pasar un gran papelón, trato de ocultarlo todo lo que puedo, la clave es tener la vejiga casi siempre vacía. Me siento un poco una loca o histérica, es horrible, tengo que ser muy discreta. Parezco una niña. Tengo que mentir. Justificar el charco. Conocer baños. Llevar por lo menos 1 bombacha de respuesto. Tengo que usar pañales?”

 

Resolver la amenaza de la urgencia miccional, nos suma grados de libertad, nos liberamos de la tarea de estar controlando nuestro deseo o no de orinar. Somos más libres, nos podemos reír, aguantar cosas pesadas, estornudar, ser más espontánea.

Y la liberación de un problema trae bienestar

 

 

Lic. Liliana Regina Mizrahi

 

lilianamizrahi@gmail.com